
En esta página puede verse la transcripción de la sesión de la Comisión de Sociedad de la Información y el Conocimiento del Senado español, de 16 de octubre de 2002, en la parte relacionada con la comparecencia del coordinador de ProInnova (primer borrador).
COMISIÓN SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN Y DEL CONOCIMIENTO
Sesión del miércoles, 16 de octubre de 2002
Se abre la sesión a las once horas y treinta y cinco minutos.
La señora PRESIDENTA: Buenos días, señorías.
Se abre la sesión.
Los portavoces tienen el acta de la sesión anterior.
¿Se puede aprobar por asentimiento? (Asentimiento.)
Queda aprobada.
COMPARECENCIA, A PETICIÓN DEL GRUPO PARLAMENTARIO DE CONVERGÈNCIA
I UNIÓ, DEL DIRECTOR GENERAL DE LA EMPRESA "BARRABES.COM", DE HUESCA,
DON CARLOS BARRABÉS CÓNSUL, PARA QUE EXPLIQUE EL BOICOT DE
QUE ES OBJETO LA TIENDA VIRTUAL QUE POSEE POR PARTE DE EMPRESAS NORTEAMERICANAS
Y PARA QUE PROPONGA LAS ACCIONES QUE DEBERÍAN REALIZARSE ANTE TAL
SITUACIÓN. (715/000275)
[...]
- COMPARECENCIA, A PETICIÓN DEL GRUPO PARLAMENTARIO SOCIALISTA, DEL
PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD REY JUAN CARLOS, DE MÓSTOLES (MADRID),
Y COORDINADOR DE PROINNOVA, D. JESÚS GONZÁLEZ BARAHONA, PARA
QUE INFORME SOBRE LAS AMENAZAS DEL SOFTWARE PARA LA INNOVACIÓN Y LA
COMPETITIVIDAD DE LA INDUSTRIA DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN
(713/000542)
La señora PRESIDENTA: Pasamos al segundo punto del orden del día:
Comparecencia de Jesús González Barahona, profesor de la Universidad
Rey Juan Carlos de Móstoles (Madrid) y coordinador de ProInnova, para
que informe sobre las amenazas del software para la innovación y la
competitividad de la industria de las tecnologías de la información.
Profesor González Barahona, le damos la bienvenida a esta Comisión
y, sin más, le cedo la palabra.
El señor GONZÁLEZ BARAHONA (Profesor de la Universidad Rey
Juan Carlos y coordinador de ProInnova): Muchas gracias, señora Presidenta.
Muchas gracias a todos por asistir.
Lo que voy a tratar de comentar es un problema que me lleva preocupando desde
hace año y medio aproximadamente -ahora explicaré la motivación-
y que preocupa bastante a una gran parte de la comunidad profesional que
trabaja en software y, en general, que trabaja en tecnologías de la
información. Y desde mi punto de vista si no preocupa a más
gente es fundamentalmente por falta de conocimiento que, como explicaré
más adelante, es uno de los problemas más graves ante los que
nos estamos enfrentando ahora.
A modo de introducción baste decir que estamos ante una propuesta
de cambio legislativo en Europa que probablemente es la que más va
a afectar a la industria del software desde que ésta existe en Europa
porque va a afectar a la propiedad de los programas, a la idea que una empresa
tiene de poder decir esta cosa es mía o este desarrollo que yo he
hecho es mío. Ahora eso se está rigiendo por una cierta legislación,
la de propiedad intelectual, pero dentro de unos meses quizá se esté
rigiendo además por otra legislación, la de propiedad industrial.
Las implicaciones que va a tener eso para cualquier empresa y para cualquier
profesional del sector informático, y en general del sector de tecnologías
de la información, va a ser muy grande.
Es muy posible que la terminología que yo voy a emplear ahora sea
muy básica para muchos de los asistentes. Mi formación es de
ingeniero, no soy jurista, y entonces disculpen porque muchos términos
no sean muy exactos desde el punto de vista jurídico.
Resumiendo mucho qué es una patente, desde el punto de vista que a
mí más me preocupa, una patente es un monopolio. El Estado
concede la explotación comercial en régimen de monopolio a
una persona que es el dueño de la patente o la persona que la pide
sobre una cierta técnica, sobre una invención. Esas son las
patentes en general. Las licencias sobre las patentes, las licencias de explotación,
pueden venderse, en general puede comerciarse con ellas, se puede pedir a
terceras partes ingresos o parte de los ingresos que tengan por utilizar
la patente, históricamente siempre se han aplicado a inventos industriales,
a mecanismos nuevos de producción, a técnicas de fabricación,
etcétera, hasta el punto de que el ámbito legislativo en el
que se mueven las patentes se llama propiedad industrial, muy diferente históricamente
y en cuanto a consecuencias de la propiedad intelectual.
Desde siempre han estado expresamente excluidos los algoritmos, las matemáticas.
Desde el inicio de las patentes se consideró especialmente importante
que no estuvieran dentro, y más recientemente en Europa, y al principio
también en Estados Unidos -hubo después un cambio en lo que
nos afecta a nosotros en Europa-, los programas de ordenador están
también específicamente excluidos. El motivo es claro: los
programas de ordenador están ya protegidos por la legislación
de propiedad intelectual que, como ustedes seguramente conocerán,
funcionan de una forma muy similar a como, por ejemplo, funciona sobre las
obras literarias. La idea básica es que si yo hago un programa yo
controlo quién lo puede redistribuir, quién lo puede copiar,
quién puede hacer modificaciones de ese programa. Eso es lo que permite
la legislación de propiedad intelectual. De alguna manera yo puedo
decir que el programa es mío si yo soy su productor, si yo soy su
autor, de manera muy similar a como un autor de una novela puede decir esta
novela es mía y esta novela la he escrito yo.
Haciendo una pequeña analogía que luego elaboraré un
poco, la propiedad industrial lo que hace es definir ciertas técnicas
y dar permisos exclusivos a la persona que las definió por primera
vez formalmente, o sea, a la persona que pidió una patente sobre esas
técnicas. Si estuviéramos hablando de novelas y dijéramos
que las novelas son patentables, probablemente estaríamos hablando
de algo así como que se pudiera patentar novela costumbrista, de gente
que vive en un mismo edificio, que tiene unas ciertas relaciones entre ellos,
donde hay una trama en la que el vecino de uno de los pisos tiene relaciones
con la vecina de no se que otro piso y al final, como conclusión de
todo esto, hay un asesinato, por poner un ejemplo muy simple. Eso se podría
patentar, salvando las distancias y únicamente a modo de analogía.
Es importante darse cuenta de la diferencia fundamental que supone eso respecto
de lo que tenemos en el mundo de las novelas, donde yo puedo escribir algo
con ese argumento y nadie lo va a considerar plagio mientras sea una obra
nueva, y novelas con un argumento parecido al que he descrito habrá
cientos. Nunca se considera que eso sea un problema. Se considera que la
novela en sí misma, todo lo que hay dentro de la novela, es la obra,
y lo que naturalmente es un plagio es coger trozos de la novela, modificarla
levemente, cambiar el final y volverlo a publicar, coger trozos de varias
novelas y simplemente hacer una nueva con eso, pero no coger la trama general
de la novela. A eso, por el contrario, se le llama una reelaboración
o, en términos de cinematografía, un homenaje, y es algo bastante
clásico dentro de las obras de producción literaria.
Cuando introducimos las patentes no estamos protegiendo el trabajo hecho
por alguien a la hora de producir un bien cultural, o en el caso del software
un programa, simplemente estamos protegiendo la idea que está detrás
de eso sin que haya sido siquiera implementada. Esa implicación es
muy importante en el caso del software, como voy a comentar dentro de un
momento.
Voy a dar un breve apunte sobre la legislación relevante en España.
Tenemos la Ley de patentes de invención y modelos de utilidad, que
regula las patentes; a nivel europeo hoy en día nos regimos por el
Convenio sobre concesión de patentes europeas, también llamado
Convenio de Munich; por último, tenemos la Ley de propiedad intelectual,
del año 1996. Ése es el marco legislativo actualmente vigente
en España, y cuando me refiera a la situación actual me ceñiré
al mismo.
Dicho todo esto, cabe preguntarse por qué hay patentes. Es importante
darse cuenta de que las patentes son algo muy fuerte, en el sentido de que
el Estado da un monopolio exclusivo a alguien sobre una tecnología.
Todos sabemos que en economía los monopolios plantean muchos problemas
y todos conocemos los efectos que puede producir en la competencia la concesión
de cualquier tipo de monopolio exclusivo a una empresa o particular.
Puede decirse que existen patentes para que haya un balance. Por supuesto,
el Estado o la sociedad en general pierde todos los problemas derivados de
que haya un monopolio pero gana cosas, o al menos eso se espera. Básicamente,
se espera que las patentes animen a los inversores a invertir porque van
a conseguir cierto monopolio legal durante un tiempo, lo cual incrementará
sus beneficios, les permitirá comerciar con esa patente, etcétera,
por lo que se espera que haya gente que se dedique fundamentalmente a invertir
en nueva tecnología.
Además, la sociedad gana por el hecho de que las patentes sean públicas.
Desde ese punto de vista, en el momento en que se publica una patente la
tecnología es conocida; no se puede usar sin permiso de quien tiene
la patente pero es conocida y, por lo tanto, en principio pasa a formar parte
del conocimiento global de la sociedad aunque no se pueda usar todavía
de forma comercial. En general, se espera que las patentes ayuden al progreso
técnico.
Desde mi punto de vista, cualquier argumentación nueva relacionada
con la legislación de patentes tiene que tener en cuenta este balance.
Más allá de asuntos legales tiene que tener en cuenta si al
final el interés general de la sociedad gana o pierde al hacer modificaciones
sobre la legislación de patentes. En este balance tan delicado entre
dar el monopolio a unos particulares para que nadie más que ellos
puedan hacer ciertas cosas o promover la innovación tenemos que colocarnos
en el sitio adecuado; si nos vamos demasiado para un lado, iremos en contra
de las ideas fundamentales de las patentes y, por lo tanto, no tendrá
mucho sentido que las haya.
Es importante darse cuenta de que, en general, se considera que los supuestos
derechos del inventor no son una parte fundamental en la legislación
de patentes. En otras palabras, la legislación de patentes no está
para que los inventores se hagan ricos -por extraño que pueda parecer-,
tan sólo en la medida en que eso ayude a que sean más innovadores.
Por supuesto, se considera legítimo que tengan una recompensa por
el esfuerzo realizado en la forma que sea, que en nuestra sociedad suele
ser en recursos o dinero. Pero eso es una consecuencia del modelo, la idea
básica es que haya más progreso; solamente en la medida en
que los innovadores contribuyan a que haya más progreso, la sociedad
les da a cambio todas estas ventajas económicas. Eso es una patente.
En el caso concreto de las propuestas que hay sobre patentes de programación,
cabe preguntarse cómo actúan. Hasta ahora he estado hablando
de la legislación de patentes en general, pero ahora voy a referirme
a la situación concreta de las patentes de programación.
Es importante darse cuenta de que las patentes de programación no
protegen programas concretos, sino técnicas de programación.
Por ejemplo, no hay una patente sobre un procesador de textos pero sí
puede haberla sobre cómo colocar el cursor en una zona de la pantalla
para poner una palabra en negrita. Desde ese punto de vista, es importante
darse cuenta de que un programa cualquiera potencialmente está usando
decenas, centenas o quizás millares de tecnologías diferentes
y cada una de ellas es susceptible de estar cubierta por una patente. Esto
supone un cambio sustancial con respecto a la mayor parte de las tecnologías
industriales, donde la mayor parte de los procesos de fabricación
utilizan una o dos, como mucho decenas, tecnologías pero no más
allá.
¿Qué es lo que se puede patentar sobre un programa? Fundamentalmente,
los efectos que tiene hacia afuera; esas patentes son tan importantes que
tienen un nombre propio, son las llamadas patentes sobre modelos de negocio.
Un ejemplo reciente lo tenemos en la patente que se está tratando
de imponer en Estados Unidos con respecto a los sitios de subastas en Internet.
Una empresa que dice que tiene la patente sobre las subastas en Internet
está tratando de que su principal competidor, que es eBay, la mayor
casa de subastas en Internet, salga del negocio, básicamente porque
no le quieren vender derechos sobre esa patente.
Otra cosa que se puede patentar son los algoritmos. Realmente, desde un punto
de vista técnico, lo que se suele patentar son algoritmos. Por algoritmo
se entienden los datos de entrada que tiene un programa -más bien
la forma de leerlos-, la forma de producir datos de salida, o la forma de
relacionarse con otros programas.
A partir de aquí es importante darse cuenta de que cuando estamos
utilizando patentes para proteger ese tipo de cosas estamos afectando necesariamente
a la interoperabilidad entre programas, porque podemos definir qué
cosas pueden hacer otros programas contra el mío. Si relacionamos
esto con las situaciones de monopolio que hay ahora en muchos nichos de la
informática, podemos ver las inmensas implicaciones que tiene. Si
una empresa es capaz de conseguir patentes sobre cómo interoperan
otros programas con el mío y el mío es el líder del
mercado, prácticamente puedo asegurarme de que nadie interopere con
mi programa si no quiero que lo haga. Esto podría utilizarse, por
ejemplo, como forma de extender mi situación de monopolio en un nicho
a situaciones de monopolio en otros nichos. En cualquier caso, me referiré
a ello dentro de un momento.
He comentado casi todos los ejemplos. Hemos hablado de métodos de
negocio, y naturalmente me refiero a aquellos implementados mediante ordenador;
el más conocido es el caso de eBay pero se podría patentar
-si no lo estuviera ya- la zapatería en el web, pues gestionar una
tienda de zapatos en el web sería un proceso nuevo.
También se pueden patentar procesos sociales, no procesos sociales
tal cual pero sí aquellos implementados por ordenador. En el caso
de los procesos sociales, por ejemplo, se pueden patentar métodos
de votación electrónica, que no deja de ser un algoritmo, un
programa con sus entradas y salidas. Salvo que se impida específicamente,
si se permite patentar técnicas de programación también
se puede acabar patentando un mecanismo de votación electrónico.
Es tan sólo un ejemplo.
Asimismo, se pueden patentar formatos de fichero indirectamente. El formato
en sí no se puede patentar, pero sí métodos de lectura
o escritura de ese tipo de ficheros. Un caso bien conocido es el de los ficheros
MP3, muy conocidos para la difusión de música. Hay varias patentes
que afectan a esos ficheros y, en principio, solamente puedes comprimir o
descomprimir esos ficheros si tienes permiso sobre esas patentes.
Pueden patentarse los protocolos de comunicación, que al fin y al
cabo no son más que algoritmos. Es algo muy especial porque un protocolo
de comunicaciones, como su propio nombre indica, comunica dos programas cualesquiera.
Si patento la forma de hacer esa comunicación, estoy restringiendo
quién se puede comunicar con mi programa.
En general, se puede patentar cualquier cosa que sea un algoritmo. Es importante
hacer notar, como seguramente muchos de ustedes conozcan, que formalmente
los algoritmos son iguales que los teoremas matemáticos. Hay estudios
matemáticos que, básicamente, vienen a demostrar que un teorema
es en realidad una implementación de un programa, y viceversa. La
definición del teorema equivaldría a la especificación
del programa y la resolución o demostración del teorema equivaldría
a la implementación del programa, es decir al programa en sí
mismo. Formalmente, hay varios estudios que dejan bastante claro ese punto
pero conviene recordar que siempre -hace ya más de tres siglos que
existe legislación sobre la propiedad industrial- se ha considerado
muy bueno que las matemáticas queden fuera del ámbito de la
patentabilidad. El motivo es obvio: por lo que suponen de avance en todas
las ciencias. Si patentamos técnicas matemáticas, estamos coartando
el desarrollo de muchísimas ciencias porque las matemáticas
son la ciencia básica para todas ellas.
Paso a referirme a algunos de los problemas fundamentales que, desde mi punto
de vista, plantean las patentes de programación. Cabe decir que el
ámbito de las patentes comprende 20 años, y 20 años
en tecnología de la información y, especialmente, en software
es toda una vida. Hay muy pocas cosas en software que se usaran hace 20 años
y que hoy en día se sigan utilizando, y muy pocos programas puestos
en funcionamiento hace 20 años que hoy sirvan para algo. Si patentamos
hoy una técnica, estará patentada hasta el año 2022.
Nadie de aquí al 2022 va a poder usar esa técnica en libertad,
pues solamente el dueño de la patente va a poder decidir quién
lo hace. Por ejemplo, probablemente, Internet, tal y como lo conocemos hoy,
no hubiera podido surgir en un mundo con patentes, porque cualquiera de las
tecnologías básicas de Internet podría estar patentada
y quien la controlara podría haber decidido desarrollarla de cualquier
otra manera distinta a lo que ha sido Internet, por lo que quizás
no hubiera surgido de una manera tan competitiva.
Por otro lado, no hay formas de evitar patentes de programación malas,
y me refiero a patentes obvias. Si uno mira las patentes de programación
-reconozco que hay que ser un técnico para entenderlas-, se da cuenta
de que muchas son asuntos absolutamente obvios; de hecho, a mis alumnos se
les ocurren fácilmente en clase. En muchos casos para patentar te
piden que las cosas sean nuevas, pero en el frente de onda tecnológica
todo es nuevo, aunque sea obvio. En tecnología la definición
de obvio varía con el tiempo y lo que hoy en día puede parecer
el avance más grande dentro de un año, cuando haya un grupo
de gente que conozca ese ámbito, se le ocurre a cualquiera. Hay muchos
casos de patentes que han sido invalidadas porque fueron ejercicios de asignaturas
del doctorado, por ejemplo, unos años antes de que se pidiera la patente.
Este es un problema básico para el software, porque el software es
un tipo de industria que se llama de desarrollo incremental, donde las grandes
ideas existen pero no son tan habituales. Lo normal es que todos construyamos
un poquito sobre lo que han hecho los que venían delante. En informática
es muy parecido a las matemáticas y aquello que comentaba Newton:
"He llegado muy alto porque me he puesto sobre los hombros de gigantes".
Avanzamos poquito a poquito y todos los incrementos son de este estilo. Cualquiera
de ellos, cualquier patente sobre toda la cadena de desarrollos que lleve
a algún sitio puede bloquear esa cadena de desarrollos. De hecho,
puede bloquear toda la familia de cadenas de desarrollos que puede salir
a partir de ellos.
Otro asunto muy importante es que el software al fin y al cabo es información.
En general, cuando hablamos de patente, ésta incluye los planos de
la cosa que se va a construir. Por ejemplo, en una patente sobre cómo
fabricar tornillos se incluyen los planos de la máquina que va a fabricar
los tornillos, el plano del tornillo nuevo, etcétera, y, por otra
parte, está la fábrica que fabrica los tornillos, las máquinas
que lo fabrican, y son dos cosas claramente diferentes. Sin embargo, en el
caso del software es exactamente la misma cosa: lo que se propone, la información
que se publica en la patente por así decirlo, y la cosa que al final
si se pone en un ordenador produce un cierto resultado.
Y eso tiene implicaciones muy importantes. Por ejemplo, de cara a la difusión,
teóricamente no puedo hacer programas que utilicen técnicas
patentadas, porque alguien los podría emplear comercialmente. Si alguien
los pudiera utilizar comercialmente, probablemente yo recibiría una
querella por infracción de la patente, aunque yo hice el programa
con fines docentes. Por tanto, es importante darse cuenta de que al final
el argumento fundamental de las patentes, que era que el conocimiento se
difundiera, resulta muy difícil en este campo. La forma que tenemos
los informáticos de difundir el conocimiento es haciendo programas,
mostrárselos a nuestros colegas, que vean cómo están
hechos y que los usen, que los prueben, que jueguen con ellos, lo que es
muy difícil de hacer en este entorno, donde, si dejo un programa a
alguien para que haga todas estas cosas, no sé qué más
va a hacer con él. A lo mejor, directamente lo que va a hacer es utilizarlo
en producción y, de esa manera, infringir directamente la patente,
porque eso ya es uso comercial, y yo recibir una querella por ello. Así,
mucha gente que ahora ya trabaja en campos que están fuertemente patentados
en Estados Unidos tiene muchísimos problemas para explicarnos a sus
colegas qué cosas están descubriendo o en qué cosa están
trabajando por miedo a recibir posteriormente querellas sobre patentes, lo
cual es difícil de argumentar que ayuda a la promoción del
desarrollo del conocimiento.
Como he dicho antes, cualquier programa puede utilizar decenas, centenas
de tecnologías potencialmente patentadas, con lo cual el propio estudio
sobre qué técnicas potencialmente patentadas usa mi programa
y buscar dentro de la base de patentes qué cosa estoy haciendo se
hace prácticamente imposible. Es muy fácil que alguien me ponga
una querella por una técnica que ni siquiera yo era consciente de
que estaba utilizando en mi programa y que resulta que alguien patentó
hace cinco años. Este es el caso más habitual hoy día
de querellas por patentes.
Por último -y, desde el punto de vista económico, probablemente
es el caso más importante-, es de todos conocido que la mayor parte
de las industrias informáticas, especialmente las más innovadoras,
son las que normalmente llamamos empresas de garaje. Son empresas que empiezan
siendo muy pequeñas, en un momento en el que cualquier barrera a la
entrada les puede suponer no poder entrar en el mercado. Y la situación
es que en informática las barreras de entrada son muy bajas. Producir
un programa a partir de una idea es realmente simple. Ciertamente, no hay
duda de que tiene su complejidad y, sobre todo, hay que acertar con lo que
el mercado está demandando, pero la historia está llena de
casos de empresas innovadoras que con muy poco capital inicial y escaso personal
se han convertido en grandes multinacionales. Microsoft probablemente es
la empresa paradigmática en este sentido.
Por tanto, la situación de esas empresas cuando estaban empezando
era la de ser muy débiles en capital, muy débiles en personal
y cualquier pequeña barrera de entrada en el mercado le podría
impedir entrar en el mismo. Pero las patentes suponen una barrera de entrada
al mercado. Antes de poder distribuir un programa se tiene que hacer un estudio
sobre patentabilidad, ser aconsejado por expertos y probablemente pagar licencias,
si se encuentra forma de pagarlas. Y eso hace que la barrera de entrada para
cualquier empresa pequeña se pueda convertir en básicamente
infranqueable. Dense cuenta también de que este es un caso muy extraño
entre las industrias. Por ejemplo, en la producción de tornillos no
sucede así. Montar una fábrica de tornillos es carísimo.
Requiere mucho esfuerzo en capital y en recursos humanos. Y no es lo mismo
en producción para un software.
Resumiendo, en cuanto a la economía de las patentes de programación,
los pequeños productores tienen pocos posibles beneficios: únicamente
patentar alguna técnica y esperar venderla, pero, si son productores
de software, cualquiera de sus programas estará tocando decenas, centenas
de posibles patentes que van a tener que estudiar y probablemente licenciar,
por lo que es difícil que el balance les salga positivo. De nuevo,
los grandes productores de software tienen pocos beneficios posibles y resulta
extraño que vayan a rentabilizar notablemente sus patentes, pero también
tienenpocos posibles costes. En ese sentido, la idea es que, si alguien me
pone una querella por infringir una patente, busco dentro de mi cartera de
patentes -y, como soy grande, voy a tener muchas- para ver si él está
infringiendo alguna mía y le pongo una querella cruzada. Este es un
caso muy habitual hoy día y normalmente no se llega a los tribunales,
puesto que, naturalmente, se llega a un acuerdo previo fuera de los mismos.
Por tanto, los que más tienen que ganar en este terreno son los fondos
de patentes. Son empresas especializadas en tener carteras de patentes que
rentabilizan. No producen software. El único beneficio real para la
sociedad es lo que pueda beneficiar la patente en sí misma. Insisto,
no son productores. Su negocio es conseguir que los productores les paguen.
Y muy importante es que en la inmensa mayoría de los casos los productores
han desarrollado la tecnología con independencia de la patente, con
lo cual lo que estamos haciendo en cierta medida es introducir un impuesto
privado para esos productores que han sido lo suficientemente innovadores
no sólo como para descubrir una tecnología sino como para convertirla
en producto y un producto que el mercado demanda y hacer que ellos tengan
que pagar a estos fondos de patentes. Su principal mérito ha sido
tener buenos juristas que buscan las patentes que más posibilidades
de beneficio tienen, conseguirlas y posteriormente tratar de obtener licencias
de las empresas que están teniendo éxito en el mercado.
Por brevedad, voy a pasar las dos siguientes trasparencias -si quieren, pueden
ojearlas, en ellas detallo un poco más lo que acabo de comentar-y
voy a ir directamente a la décima, donde trato la pregunta fundamental:
¿Al final, en la sociedad, queremos patentes de programación?
Es importante darse cuenta de que las patentes de programación las
tendremos si las queremos y no las tendremos si no las queremos, pero no
es una consecuencia natural de ninguna legislación existente ni de
ninguna costumbre existente, al menos en Europa.
Tenemos una situación en la que los programas ya están protegidos
por la legislación sobre propiedad intelectual y, además, de
una forma muy estricta, como todos sabemos. En general, es difícil
decir que la industria del software necesita más innovación.
Probablemente es la industria más innovadora que hoy día tenemos.
Hay pocas industrias tan innovadoras como ella. Personas con muy poco capital
y muy pocos recursos humanos han conseguido dar a la sociedad programas,
softwares que utilizamos diariamente y que han cambiado la propia forma de
funcionamiento de la sociedad -sin patentes, porque hasta ahora no ha hecho
falta esto para poder conseguir esta gran revolución informática
que hemos vivido-.
Por otro lado, la mayor parte de lo que se quiere patentar se está
descubriendo en todas partes en el mundo académico, en el mundo de
la investigación. En informática es absolutamente típico
que en tal cosa esté trabajando un grupo en una parte del mundo, otro
grupo en otro lugar del planeta y simultáneamente se llegue a conclusiones
iguales o muy parecidas, pero no en uno o dos grupos, sino en 20, 30 grupos.
Y probablemente tener patentes no va a mejorar eso en nada. Por el contrario,
quizás vaya a cortar bastante esta situación. Y hoy día
si tenemos algo en informática desde luego no es escasez de nuevas
ideas.
Por supuesto, las necesidades de recursos para convertir cualquiera de estas
buenas ideas en un programa son bastante bajas en comparación con
otras industrias. En algunos casos pueden ser considerables pero, comparándolo
con la mayor parte de las industrias, son bastante bajas.
Por otro lado, sabemos ya que la industria del software tiende brutalmente
hacia el monopolio. Incluso, mucha gente piensa que es un monopolio natural
-en muchos sectores, al menos-. Como he tratado de demostrar antes brevemente,
las patentes fortalecen esas posiciones de monopolio. Luego, si estamos ya
ante una industria que tiende hacia el monopolio y además damos herramientas
monopolistas a las empresas monopolísticas para que favorezcan sus
posiciones, va a ser muchísimo más difícil luchar contra
esas situaciones de monopolio, situación que, en general, todos consideramos
indeseable. Por el contrario, nos gustaría que hubiera competencia,
porque todos sabemos las ventajas que ésta conlleva.
Por último, como ya he comentado, los programas están en el
mismo dominio que las matemáticas. Desde muchos puntos de vista además,
podemos considerarlos también como una ciencia básica -a mí
me gusta más decir como una ciencia posibilitadora-, que permite que
otras muchas tecnologías y otras muchas ciencias se desarrollen cuando
aplicamos la informática a sus diferentes campos de actuación.
Y hacer que haya monopolios en esas ciencias básicas va a suponer
que haya muchas otras ciencias, muchas otras tecnologías no directamente
relacionadas con la informática que no se puedan desarrollar. Por
ejemplo, imaginemos que hay patentes sobre formas de secuenciar genes, que
las hay. Naturalmente, eso va a tener un gran impacto sobre la biotecnología
y puede que estemos parando esta ciencia 20 años porque una cierta
empresa tiene una cierta patente, que es una buena forma de secuenciar genes,
pero no tiene un buen producto para hacerlo y no quiere licenciarla porque
tiene ciertos beneficios en no licenciarla, porque están justamente
en ese mercado y básicamente lo que consiguen es que no haya competencia.
Por tanto, las patentes de programación tienen un gran impacto sobre
otras tecnologías en otros campos.
Ya terminando, como creo que todos ustedes conocen, la situación actual
en Europa es que la Comisión Europea, fundamentalmente la Dirección
General de Mercado Interno, hizo una propuesta de directiva que introduce
la patentabilidad de software en Europa. Es muy importante que ustedes la
lean, porque las notas de prensa y la información adicional que ha
publicado la Dirección de Mercado Interno, desde mi punto de vista,
son muy confusas. Si uno las lee parece que se está haciendo justamente
lo contrario, casi impidiendo las patentes de programación. Por tanto,
es importante que lean la directiva, que es muy clara. Tiene dos artículos
donde básicamente se dice que se introducen las patentes de programación.
En realidad, básicamente viene a decir algo así como que se
introducen las patentes de programación en tanto en cuanto se puedan
ejecutar en un ordenador.
Yo desafío a cualquier miembro de la Comisión a que me explique
qué cosa puede hacer un programa en un ordenador que no sea ejecutable
en un programa de ordenador. Teóricamente, lo único que queda
excluido son los programas que no puedan funcionar sobre un ordenador; creo
que es un asunto casi absurdo pero, repito, les recomiendo que lean la directiva,
si no han tenido oportunidad de hacerlo, porque es bastante clara, además
es relativamente corta y no es muy técnica.
Uno de los argumentos clásicos que se han dado aquí es que
hay que clarificar la ley, y eso es absolutamente cierto, porque a pesar
de que la ley dice que no se deben patentar programas de ordenador, la Oficina
Europea de Patentes lleva años haciéndolo; probablemente esas
patentes no son legales, los tribunales tendrían que decidir sobre
ellas, pero por ejemplo la legislación española de patentes
dice específicamente, en uno de sus apartados, que los programas de
ordenador no son patentables, y es difícil que una patente europea
sobre un programa de ordenador tenga cualquier validez, al menos en España.
La situación es similar en todos los países de nuestro entorno,
y por ello, desde ese punto de vista, lo que hay que hacer es clarificar
la ley y decir a las oficinas de patentes simplemente que hagan lo que dice
la ley; es muy probable que no haga falta mucho más que eso.
Hay un argumento muy clásico: que Europa debe armonizar con Estados
Unidos. Aquí hay dos cuestiones a decir: como europeo, a mí
me fastidia ese argumento. Yo creo que nosotros en Europa tenemos un modelo
de innovación y un modelo social que, como mínimo, es comparable
a cualquier otro que haya en el mundo. Nuestro modelo hasta ahora no ha requerido
de patentes de software, y no hay motivos -salvo que me los explique alguien
muy detalladamente- para armonizar con Estados Unidos. Probablemente lo que
tenemos que hacer es hacer presión para que Estados Unidos armonice
con nosotros; quizá somos uno de los pocos bloques económicos
mundiales que nos podemos permitir esa independencia, que podemos decir:
no, nuestro modelo de innovación es éste; si ustedes no lo
quieren aceptar, porque quieren ir por otro, allá ustedes; este modelo
es mejor para la innovación y en el largo plazo Europa va a salir
ganando con ello.
De todas formas, es importante darse cuenta aquí de que si una empresa
española o europea quiere patentar en Estados Unidos puede hacerlo;
las patentes tienen validez en el ámbito geográfico donde se
concede. Por ejemplo, una patente concedida en Estados Unidos tiene validez
en Estados Unidos, con lo cual ni siquiera nuestras empresas pierden competitividad
en Estados Unidos por no tener patentes europeas. Lo que tendremos en Europa
es un territorio mucho más abierto a la innovación, y a medio
plazo, si sabemos rentabilizar eso, lo que tendremos será empresas
de Estados Unidos, amenazadas allí por patentes, desplazándose
a Europa para ejercer sus negocios en una sociedad libre de patentes de programación.
Hoy día hay más de treinta mil patentes de este estilo, dudosas,
concedidas por la EPO, y probablemente ése es el principal motivo
de que hoy tengamos una propuesta de directiva.
A través de todos los comentarios que nos llegan, quien más
presión está haciendo en Europa para que haya patentes de programación
es la Oficina Europea de Patentes, lo cual es probablemente un hecho bastante
desgraciado. En cualquier caso, desde mi punto de vista, independientemente
de que se esté a favor o en contra de las patentes de software, desde
un punto de vista más genérico, lo cierto es que no está
habiendo debate en grandes líneas. Esta reunión de hoy es un
hecho absolutamente excepcional en toda Europa. Dentro de la mayor parte
de las entidades, tanto públicas como privadas, ni en los medios profesionales
ni en los medios empresariales se está discutiendo este tema. Va uno
a hablar con las cámaras de comercio y ni siquiera son conscientes
de que esa directiva exista, no ya por supuesto de las implicaciones que
puede tener para ellos.
Este asunto se está tratando como un mero asunto técnico, sin
una incidencia muy grande sobre la industria del software, como una mera
clarificación; sin embargo, la situación actual es que una
empresa o un autor cree que un programa es suyo, porque lo ha programado
y porque la Ley de Propiedad Intelectual lo dice así, y se va a encontrar
con que partes de ese programa puede que no sean suyas, porque puede que
toquen alguna patente, y puede que otra empresa le ponga una querella y le
reclame parte de sus beneficios simplemente porque el entorno de legislación
ha cambiado. Si estuviéramos hablando de terrenos, en lugar de programas,
sería como si yo tuviera un terreno, de repente cambia la legislación,
y todas las zonas del terreno que tengan tierra roja no son mías,
y tengo que pagar por ellas, y yo ni siquiera me entero de eso cuando se
está haciendo la legislación. Como mínimo, independientemente
de la postura de cada entidad respecto a este tema, hace falta un debate
serio a nivel europeo sobre este tema, y sobre todo un debate informado.
Yo reconozco que muchos asuntos de los que estamos hablando aquí son
muy técnicos, muy concretos; hay que entender bastante el contexto,
hay que entender diferencias básicas de cómo funciona la propiedad
intelectual y la propiedad industrial, amén de otros muchos detalles.
Las patentes, a primera vista, a todo el mundo le parecen algo muy razonable,
y a mí también probablemente en otros entornos, pero estamos
hablando de una cosa muy concreta, el cambio es muy grande, la importancia
de este tipo de tecnologías en el PIB es enorme, y conviene como mínimo
tomar estas decisiones con información.
Concluyendo, creo que los más afectados por estas medidas serán
las pequeñas y medianas empresas; las grandes multinacionales sí
están interesadas en el tema, sí lo conocen; en muchos casos
lo están apoyando, y -algo muy importante- en muchos casos no son
europeas. Probablemente ahora mismo hay más presión en la Comisión
de multinacionales no europeas que europeas respecto a este tema. Eso no
quiere decir que no haya empresas europeas que estén a favor de las
patentes, por supuesto que las hay, especialmente las que son grandes y especialmente
las que ya tienen una cartera importante de patentes. Lo que habrá
que ver es si el balance general para toda la sociedad europea está
del lado de los intereses que ellos defienden o está del lado del
resto de los intereses que potencialmente se van a ver perjudicados por todo
esto.
Para terminar, al final de las transparencias tienen unas cuantas referencias
por si alguien quiere más información; gustosamente les enviaré
información por escrito, si alguien la solicita; en cualquier caso,
creo que éste es un tema muy documentado en la red y probablemente
lo que ahora existe es un exceso de información. Si alguien quiere
un detalle de los temas que pueden ser más relevantes, ruego lo soliciten,
y encantado se lo haré llegar.
Nada más y muchas gracias.
La señora PRESIDENTA: Gracias, señor González Barahona.
Vamos a abrir un turno de portavoces, y, en primer lugar tiene la palabra
el peticionario de la comparecencia, Senador Lavilla.
El señor LAVILLA MARTÍNEZ: Muchas gracias, señora Presidenta.
En primer lugar, queremos hacer constar la felicitación al profesor
don Jesús González Barahona, no sólo por la exposición
brillante, didáctica y pedagógica que nos ha dado, y además
documentada, sino también por todo el trabajo que está realizando
para favorecer que no haya barreras a la innovación, que no es incompatible
-como él ha explicado muy bien- con la protección de la propiedad
intelectual de los productos finales que se producen en materia de software.
Esa labor difícil -como la de don Quijote- en el campo de la innovación,
debo de reconocer que fue la base o el soporte para que el día 24
de mayo el Senado, por unanimidad de todos los grupos, aprobara esa moción
que pedía un tiempo muerto. Me gustaría preguntar al profesor
González Barahona si ese tiempo muerto que solicitamos desde el Senado
se ha aprovechado para precisamente favorecer esa explicación a todos
los sectores, que es lo que se pedía al Gobierno en esta moción,
por unanimidad de todos los grupos, en el bien entendido por parte del Grupo
Parlamentario Socialista de que -y enlazando con la comparecencia anterior-
no creemos que describir los problemas sea nada demagógico; más
bien todo lo contrario. Demagógico sería ocultar, silenciar
y enaltecer lo que no se hace para que esos problemas que tiene la sociedad,
que tienen muchas veces los ciudadanos, nos los planteemos en las comisiones.
Entendemos que es importante favorecer la innovación y precisamente
el día 17 de junio de 2002 se le planteó una pregunta parlamentaria
al Gobierno, que ha sido contestada recientemente. A través de dicha
respuesta hemos conocido varias cuestiones; una de ellas que, por ejemplo,
en España sólo la Administración General del Estado
ha pagado más de 65.500 millones de pesetas en software. Nosotros
no decimos ni que esto sea bueno ni que sea malo, ni que sea incompatible
con el software libre, simplemente es un gasto que la Administración
General del Estado ha realizado: 1.091.600 euros. Me gustaría preguntarle
al profesor González Barahona cómo afectarán, desde
su punto de vista, las patentes de programación al software libre,
que lo entendemos no incompatible con el software propietario.
Otra segunda cuestión que me gustaría plantearle, también
muy concreta, es cuál es el trámite previsto para la propuesta
de directiva y en qué fecha se espera aprobar. Enlazando con lo anterior,
quisiera saber si ese tiempo muerto que los senadores de todos los grupos
políticos le pedimos al Gobierno se ha aprovechado bien y qué
actuaciones se han realizado, y si no se han hecho o si se han hecho pocas
qué actuaciones concretas y en qué plazo habría que
llevar a cabo para llegar a tiempo, antes de que se apruebe la directiva,
al menos para evaluar, que es lo que se pedía en la moción,
los pros y los contras de la regulación a través de la directiva,
en uno o en otro sentido.
También quisiera preguntarle qué diferencia hay en la industria
del software con relación a otras industrias donde se trata con patentes
desde hace mucho tiempo. Estamos de acuerdo en el Grupo Parlamentario Socialista
con esta autonomía de innovación en Europa frente a otros países,
y es verdad que muchas veces patentando algoritmos se perjudica, desde nuestro
punto de vista -y quisiera que me lo contestara-, no sólo el nivel
o el ritmo de desarrollo, sino que puede incluso imposibilitarlo en otros
países en vías de desarrollo, lo que muchas veces puede traer
efectos colaterales como la emigración de esos países, porque
ya no son capaces de engancharse a ese tren tan veloz como es la innovación
y el desarrollo. Por ello me gustaría preguntarle si regular o patentar
este tipo de fórmulas, no digamos ya productos, esas novelas de las
que nos ha hablado, estos algoritmos, podría limitar a estos países
en vías de desarrollo.
Por mi parte sólo reiterar el agradecimiento por su comparecencia,
por el trabajo realizado y, por supuesto, nos ponemos a su disposición
para colaborar en cuanto sea preciso e intentar que lo que se regule en Europa
sea para beneficio de la gran mayoría de los ciudadanos europeos.
Nada más y muchas gracias.
La señora PRESIDENTA: Gracias, Senador Lavilla.
Por el Grupo Parlamentario de la Entesa Catalana de Progrés, tiene
la palabra el Senador Gibert.
El señor GIBERT I BOSCH: Muchas gracias, señora Presidenta.
Muchas gracias, señor González Barahona, porque creo que todos
los presentes hemos entendido muy bien el problema, en primer lugar, porque
la exposición ha sido muy clara y, en segundo lugar, porque la mayoría
de nosotros teníamos ya algunos antecedentes, incluso una posición
tomada, porque ya hemos debatido estos temas en el Senado y se aprobó,
como decía el Senador Lavilla, una moción, por lo menos bien
intencionada. Además, le doy las gracias por su tenacidad, que creo
que debe continuar junto con la de la gente que defiende este tipo de posiciones.
Mi intervención va a ser un poco pesimista, lo cual no es mi vocación,
pero quisiera hacer una reflexión en este sentido. Por una parte,
tal vez todos salgamos hoy satisfechos de la reunión porque habremos
aprendido algo y, también, porque es probable que la retórica
de parabienes sea estimulante, pero por otra parte, como usted sabe mejor
que nosotros, no hay que bajar la guardia porque el panorama no da mucho
pie, a mi juicio -, ojalá me equivoque-, por lo menos a corto plazo,
y los problemas se plantean seguramente a bastante corto plazo para ser muy
optimistas.
¿Cuál es el panorama según el punto de vista no de una
persona muy bien informada, pero que ha prestado una cierta atención
a estos temas? Las empresas que patentan en algunos casos han hecho una cierta
apertura al software libre, lo cual es un éxito del movimiento porque
creo éste crece, tiene potencia y esta bien, pero está claro
que tienen interés en seguir patentando. En el juego actual de Europa
esto plantea un resultado incierto y se hace difícil saber qué
pesa más, si el afán de crear un lobby por parte de las empresas
que pretenden patentarlo todo, o el desconocimiento en general y de la euroburocracia
en particular, que probablemente no está muy atenta a estos temas.
En España esta no es una preocupación prioritaria de los partidos,
también por desconocimiento de su importancia. En el equipo ministerial
anterior la música sonaba bien, aunque no sabemos si lo que hacía
era muy coherente con esta música. En cualquier caso, ha habido cambio
en el equipo ministerial y la semana pasada, hace pocos días, el nuevo
Ministro cuando se le preguntó en la Comisión de Ciencia y
Tecnología nos contestó que no tenía todavía
opinión formada sobre este tema, lo cual es en principio razonable
porque lleva pocas semanas en el Ministerio, pero nos tememos que tenga poco
tiempo para formársela porque está trabajando en otros temas.
La verdad es que yo me considero una persona que cree en algunos sistemas
de patentes, en los que son útiles en el campo industrial, sobre todo
cuando permiten la autofinanciación o crear un proceso de retroalimentación
de procesos de investigación costosos, aunque en general muchas veces
se abusa de este sistema de patentes, incluso en el campo industrial. Pero
al mismo tiempo me gustaría tener claro y que lo fuera para cuanta
más gente mejor, aquello que no debe ser patentable, y estamos de
acuerdo con su posición en el terreno de qué parte de las cosas
que no debería ser patentable desde ningún punto de vista.
Ojalá fuéramos capaces de poner el debate en primer plano y,
por lo tanto, conseguir que por lo menos se discutiera con conocimiento de
causa en los ámbitos en que debería discutirse. En algunos
momentos a pesar de nuestra buena voluntad, nos sentimos tan impotentes como
me atrevo a suponer que a veces se sienten ustedes. Pero, en fin, seguiremos
haciendo lo que podamos y ustedes también, de esto no tengo ninguna
duda. Me quedo un poco con la impresión de que el presente no es muy
bueno y que, por desgracia, el futuro ya lo veremos. Pero no va a ser fácil
poner en términos claros, como hoy ha hecho usted aquí, el
debate en un primer plano ni en España ni en Europa, y ojalá
me equivoque, lo cual no es ningún óbice para que lo sigamos
intentando.
Muchas gracias.
La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, Senador Gibert.
Por el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència
i Unió, tiene la palabra el Senador Varela.
El señor VARELA I SERRA: Muchas gracias, señora Presidenta.
Yo solamente he entendido su exposición bastante bien, no bien, porque
soy más torpe que mis compañeros, pero ello no es óbice
para que reconozca que su exposición ha sido muy brillante. Muchas
gracias, señor González Barahona, por su explicación;
no obstante, tengo algunas dudas que me gustaría que usted aclarara.
Ha explicado los problemas que podríamos tener si se patentasen los
programas y las querellas que se podrían plantear, y mi pregunta es
si esos problemas no se dan en Estados Unidos. No acabo de entender por qué
lo que aquí es problemático no lo es en Estados Unidos, y no
es una pregunta malévola, simplemente es que no consigo entenderlo.
También quisiera saber si hay movimiento homólogos a los que
usted representa, que defiendan que no se deben patentar los programas.
En segundo lugar, dentro de su exposición, que ha sido fantástica,
¿quién quiere patentes de programación? No acabo de
entender quién las quiere. Usted dice que la oficina de patentes probablemente
es la que más presiona, ¿y quién presiona a la oficina
de patentes para que se haga este proyecto de directiva? ¿Qué
interés tienen la oficina de patentes para que se haga esta directiva?¿Para
tener más trabajo en la oficina? Me resisto a pensar en intenciones
malévolas, sólo quiero saber qué pasa intelectualmente.
Otra afirmación suya es que las grandes multinacionales lo están
apoyando. ¿Por qué y cuál es el interés de las
grandes multinacionales?
Finalmente, he dicho que lo entiendo solamente a medias, pero me parece muy
honesta su posición, y nuestro Grupo dio apoyo a la moción
en su día, por lo que me parece muy pertinente que se haga un debate
sobre esas cuestiones. En ese sentido, sugiero que desde esta Comisión
se podría organizar en el Senado una jornada de debate y estudio.
Sería un elemento más para llevar a la sociedad este debate
y una magnífica iniciativa de esta Comisión.
Muchas gracias, señora Presidenta.
La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, Senador Varela.
Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra la Senadora Delgado.
La señora DELGADO GARCÍA: Muchas gracias, señora Presidenta.
Yo también quiero dar la bienvenida y agradecer al señor González
Barahona su magnífica exposición. No me atrevo a decir cuánto
le he entendido porque la verdad es que el tema es un tanto difícil
para las personas que no somos expertas en la materia. Entonces, hay muchas
líneas sinuosas, y a veces no sabes hasta donde llega una cosa y otra.
En este sentido, le voy a formular una serie de preguntas a propósito
de un artículo suyo y la directiva que también he leído
para que me las aclare.
Sí que es cierto que yo no le voy a preguntar nada que tenga relación
con el software libre. Le voy a decir por qué. Sobre el software libre
tuvimos aquí una videoconferencia muy interesante dada por Miguel
Deicaza?, de modo que más o menos tenemos una idea de lo que es.
Como al software libre le beneficia que esta directiva no salga no quisiera
que en un momento dado llegáramos a confundirnos y que yo no sepa
si usted me habla como profesor y experto, que me ha demostrado que lo es,
con una exposición imparcial o que está apoyando a la plataforma
que usted también defiende.
Por eso, le voy a hacer una serie de preguntas pura y estrictamente sobre
la directiva para ver si le he entendido bien porque hay cosas que no me
han quedado claras. Como usted sabe, en aquella moción nuestro Grupo
votó a favor, es más, incluso introdujimos un texto alternativo
donde pedíamos que no hubiera limitación de tiempo, precisamente
porque esto es algo en lo que no hay que precipitarse. El tiempo a lo mejor
aquí es perjudicial en la medida en que obliga a tomar decisiones
precipitadamente, pero tengamos rigor, seriedad y el tiempo que haga falta
para que esto se va con claridad.
Tengo entendido que después de aquella moción a usted le consultó
la Oficina de Patentes o el Ministerio. En Europa el Grupo de trabajo que
está en la Comisión también está trabajando mucho
sobre los temas de la directiva. En aquel momento decidimos tomarnos nuestro
tiempo y la decisión está siendo positiva y esperamos que lo
sea hasta el final.
De entrada, le quería hacer una pregunta, ¿cómo ve usted
la ley de de 1986? En ella hay un listado de cosas que no hay que patentar.
¿Piensa usted que hay que dejarla o que habría que añadir
un listado más? ¿ Qué opina usted de la ley que tenemos
hasta ahora?
Se habla de Estados Unidos y de la Unión Europea indistintamente sobre
las patentes. Le agradecería a usted que como experto me pudiera decir
si estoy en un error, pues de entrada son en Estados Unidos y en Europa hay
sobre patentes un punto que marca una diferencia muy grande. Según
he leído, en Europa el requisito es que el objeto a patentar tenga
un carácter útil o práctico, mientras que en la Unión
Europea -y en ese caso está nuestra legislación- es que tenga
un carácter técnico.
Esto es muy importante cara a las siguientes preguntas que a mí me
han ido surgiendo. Si ha de tener un carácter útil, como dicen
en Estados Unidos, todo se podría patentar. Quizás por eso,
los americanos patentan todo. Ahora estoy pensando, por ejemplo, en un método
pedagógico para enseñar mejor a los niños idiomas. Si
ellos lo consideran útil lo patentan, pero en España y en la
Unión Europea, tal como está en estos momentos la legislación,
no sería patentable.
Entendemos por carácter técnico , y a lo mejor le hago una
definición muy de andar por casa, pues como no soy del ámbito
de la tecnología puede que no lo diga muy correctamente, dar una solución
técnica a un problema técnico. Es una definición muy
sencillita. De ahí que para nosotros ese programa pedagógico
no podría patentarse. Por ejemplo, cuando se dice que se patentan
métodos económicos, financieros o comerciales, yo pienso en
el programa PADRE que utilizamos casi todos los ciudadanos cuando tenemos
que hacer nuestra declaración de la renta.
En la Unión Europea, en España, ese programa no es patentable
porque no cumple el requisito de entrada de carácter técnico.
En Estados Unidos sí que sería patentable porque sirve para
hacer una declaración de la renta. Ese punto es importante remarcarlo
porque si no hablamos de la Unión Europea y de Estados Unidos como
si fuera lo mismo y hemos de salvar una diferencia muy grande de un territorio
a otro.
Por otro lado, en nuestra propia legislación y en la Unión
Europea, una vez pasamos la primera fase, que es que tenga un carácter
técnico, porque sin ella no patentamos, tiene que haber tres requisitos.
Señalaré dos primeramente, que sea nueva y que sea inventiva,
mientras que para los americanos no es inventiva, sino una obviedad. La diferencia
es clara. Entendemos por inventiva, según tengo entendido, que no
sea evidente para el experto en la materia y que, además, tenga un
contribución técnica comparándolo con lo que existe,
con lo cual estamos cerrando mucho más la espita para patentar alegremente
como ocurre en Estados Unidos.
El tercero sería que tenga una aplicación industrial. Estos
son los tres requisitos que tiene la Unión Europea y que tiene, lógicamente,
nuestra ley. Por eso, yo le preguntaba, en principio, tal como tenemos nuestra
ley,¿qué opina usted como experto? A lo mejor está bien
y no hace falta hacer más cosas.
Por otro lado, cuando usted dice que los alogaritmos o métodos matemáticos
se patentan, la pregunta que yo me hago es que tal como yo lo entiendo no
se patentan ahora según nuestra ley, pero yo tampoco creo que se patenten
con la directiva. Pongo un ejemplo, y pérdoneme la vulgaridad de los
ejemplos. Imagínese en una refinería de petróleo un
método de control para cuando sube la temperatura que las válvulas
se abran y que se libere el calor, algo así. Para eso se emplea un
programa. Lo que realmente habrá que patentar es precisamente ese
producto, que se abra la válvula, que se libere la energía,
pero si para eso yo tengo que utilizar un cálculo matemático
y un alogaritmo no creo que éste último se patente tal como
está la legislación ahora y la directiva. Si mañana
yo necesito ese mismo alogaritmo para ver, por ejemplo, en un taller el estado
de un coche pues lo voy a poder utilizar.
Otra cosa es el sistema XOR . El XOR es una función lógica.
Incluso, en algún sitio he leído que se utiliza para mover
el ratón con una flechita. Tal como tenemos nuestra legislación
actual y por lo que veo en la directiva, lo que se patentaría es que
se mueva el ratón con la flechita. Si se utiliza el sistema XOR, que
es una función lógica, ¿ puedo yo mañana utilizar
esa XOR para otra aplicación que tenga o no la puedo utilizar ? No
lo sé.
Me da la sensación de que por nuestra legislación eso está
a salvo, pero al leer la directiva, que es muy cortita, aunque hay algunos
artículos que no tienen desperdicio, por ejemplo, el artículo
3, tampoco queda claro. Por ejemplo, en el artículo 3 no habla ni
de programas ni de software. Dice que los estados miembros garantizarán
que se considere que las invenciones implementadas en ordenador pertenecen
al campo de la tecnología.
Aquí habla de invenciones, con lo cual no habla de programas ni de
software. A mí me gustaría que usted nos dijera qué
hay detrás de las invenciones, dónde podemos ver que abiertamente
se hable de software o de programas.
La señora PRESIDENTA: Senadora Delgado, le ruego vaya concluyendo.
La señora DELGADO GARCÍA: Perdón, señora Presidenta.
Tenía alguna pregunta más porque el tema es importante.
Para finalizar, ¿ qué opina usted del artículo 3? ¿Este
artículo 3 vendría a tirar por tierra el carácter técnico
o vendría a decir que los programas de ordenador se consideran con
carácter técnico? Ese sí que sería muy duro,
pero tal como está redactado no acabo de entender cuál es el
alcance de este artículo, pero sí que creo que es bastante
conflictivo.
Para terminar, me gustaría que me aclarara lo que dice el artículo
5. Normalmente -y con esto termino, señora Presidenta- lo que se patentaba
era el aparato en sí, según la legislación que tenemos
y, a veces, el procedimiento, pero como cosa técnica. Por ejemplo,
llevamos el coche para que nos miren su estado, el aceite, los pistones,
lo que sea. Y eso se hace con un programa. Según nuestra legislación,
el programa no se patenta. Otra cosa es que luego el ingeniero que está
allí sea el señor que mire estas cosas haciendo uso de un programa.
Ese sería el procedimiento.
Sí es cierto que desde hace dos años la Unión Europea
plantea, desde un punto de vista de reivindicación jurídica,
los problemas de ordenador porque alega que ejecutan el método. Hay
una especie de punto oscuro -me ha parecido verlo en el artículo 5,
pero tampoco con mucha claridad- y me gustaría que usted nos pudiera
abrir una luz para que tengamos más información.
Perdone, señora Presidenta, la cuestión es un poco compleja
y siento haberme excedido del tiempo. Agradeceré mucho al doctor González
Barahona la respuesta de mis preguntas.
Muchas gracias.
La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, Senadora Delgado. La he visto
muy apasionada.
Para contestar a las preguntas formuladas, tiene la palabra el señor
González Barahona.
El señor GONZÁLEZ BARAHONA (Profesor de la Universidad Rey
Juan Carlos y coordinador de Prolnnova): Ante todo, deseo dar las gracias
a todos los parlamentarios por las preguntas que me han formulado. Agradezco
mucho el nivel y el interés que ha suscitado esta cuestión.
Sé que es un tema muy técnico y difícil de entender
en muchos casos y de las preguntas se deduce que claramente lo han estudiado
con detalle.
Voy a tratar de responder a las preguntas sin tener en cuenta quién
las ha formulado sino todas juntas, y espero no dejarme ninguna, por el orden
en que las tengo apuntadas. Antes de comentarlas, la respuesta ha de ser
breve por motivos de tiempo. Por supuesto quedo a su disposición para
explicarles con más detalle cualquier punto que no quede claro.
Empezando por la primera que tengo anotada, que en realidad ha habido varias
preguntas sobre este extremo, en relación a la moción del Senado
y cómo se ha aprovechado o no el tiempo desde entonces para acá,
efectivamente yo y otras personas del grupo estamos en contacto con el Ministerio.
Por cierto, agradezco mucho a los que han hecho comentarios sobre mi persona.
Realmente no estoy solo en esto, afortunadamente, asociaciones como la de
técnicos en informática, con 5.000 miembros, la asociación
más grande de informática en España está también
en contra de las patentes de software formalmente desde hace una semana,
en que la junta directiva adoptó la decisión formal; hispalinus,
con más de 3.000 miembros, también está en contra, después
de un debate entre sus miembros.
Digamos que son decisiones no de tres personas, sino fruto de un debate interno
de dos o tres meses donde cualquier socio tiene la oportunidad de pronunciarse
y comentar lo que le ha parecido conveniente y existen más asociaciones
que han mostrado su interés en estas materias y que probablemente
se vayan a pronunciar en contra. ProInnova ahora es un grupo que está
alojado tanto dentro de Hispalinus como de ATI, la asociación de técnicos
de informática.
Por lo tanto, aunque a primera vista haya pocas caras visibles, en realidad
hay muchos profesionales de informática que como mínimo ya
están preocupados por este asunto.
Con respecto al tiempo transcurrido desde la moción del Senado, creo
que se ha aprovechado de varias maneras. ProInnova ha estado en contacto
con el Ministerio y con otros entes, tanto a nivel nacional como autonómico
y europeo, y es difícil saber si, por ejemplo, a nosotros nos ha llamado
el Ministerio a raíz de la moción del Senado o en realidad
ha sido fruto de las relaciones que ya teníamos con ellos.
El principal problema que ha habido en el Ministerio es, por otro lado, un
problema comprensible, que es el cambio de equipo de gobierno del Ministerio,
y eso ha causado que los contactos se hayan interrumpido hasta cierto punto.
Sé que hay interés en renovarlos; estoy esperando a que volvamos
a ser convocados por el nuevo equipo, que hasta ahora imagino que no ha tenido
oportunidad de hacerlo, y podamos volver a retomar el asunto donde se dejó
en su momento.
De lo que yo no soy consciente es que desde el momento en que la decisión
se promovió en el Senado a nivel de sociedad, de empresas, de profesionales,
etcétera, haya habido una promoción de la discusión
más allá de la que hemos promovido nosotros. Es posible que
la haya habido. Si la ha habido, yo no soy consciente de ella.
Pasando a otra pregunta, con respecto a la relación de las patentes
de formación con el software libre, en primer lugar, me gustaría
destacar que yo soy conocido también por hablar muchas veces en favor
del software libre. En principio, tal y como yo enfoco la cuestión,
no tiene que ver directamente, aunque tiene implicaciones muy interesantes
-por eso me han parecido muy importante los comentarios que han hecho varios
de ustedes tratando de deslindar los dos puntos; creo que es muy importante
deslindarlos pues a veces se tiende a confundirlos-; en cualquier caso, para
el software libre las implicaciones son muy grandes. Por eso, por ejemplo,
Hispalin no está tan preocupado por la cuestión.
Las implicaciones son de dos tipos. Por un lado, en el mundo del software
libre, como ustedes conocen, el código está disponible para
cualquiera. Por lo tanto, es muy sencillo hacer un estudio de patentabilidad
y ver si alguna de las técnicas que se usan en los programas están
infringiendo o no una patente, por lo cual es un objetivo claro para cualquier
dueño de una patente. Lo primero que se pueden ver son los programas,
es la forma más rápida de ver si alguien infringe mi patente.
El segundo lugar, es muy difícil, prácticamente imposible,
conseguir licencias de patentes para programas libres. El motivo es que las
licencias típicamente se venden como porcentaje de ventas y, como
ustedes saben, en el mundo del software libre el porcentaje de ventas es
cero porque las ventas son cero. Por lo tanto, es muy difícil que
alguien que tiene una patente la licencie para uso en programas de software
libre, al menos por motivos económicos.
El tercer motivo por el que esto puede ser un problema es quizá de
tipo menor, pero a medio plazo podría ser el más importante,
y es que el software libre es hoy el único competidor en varios nichos
de mercado, y nichos muy importantes, por ejemplo, sistemas operativos, bases
de datos, entornos de ofimática.
Existen una o dos empresas que tienen una situación de monopolio de
facto y hay un único competidor, y el competidor es libre. Si esas
empresas utilizan las patentes como un arma más para mantener su monopolio,
los productos libres nunca van a poder prosperar en esos mercados. Imaginemos
que ahora alguien, una empresa que tenga una situación de preponderancia,
por ejemplo en los programas de ofimática, consigue una patente que
sea básica para cualquier programa de ofimática. Habría
que estudiar las cien mil patentes que puede haber en Estados Unidos, en
Europa, las que sean y analizar si alguna de ellas amenaza a un programa
de ofimática. En ese caso bastaría con que consigan o adquieran
los derechos de esa patente y nunca la licencia en un programa libre para
que simplemente no haya competencia libre en ese nicho.
Por supuesto que la cuestión es complicada, no digo que eso vaya a
pasar necesariamente. Por eso decía que ahora el nivel de importancia
es probablemente el tercer escalón, pero es algo potencialmente preocupante,
porque si ocurriera sus consecuencias podrían ser muy importantes.
Pasando a otro asunto, con respecto al trámite previsto para la propuesta
de directiva, y en relación también con las acciones que está
adoptando el Gobierno español y otras entidades, el trámite
previsto es muy rápido, yo diría que desgraciadamente. Las
primeras decisiones formales se van a tomar probablemente este mes o el que
viene. Hay una reunión del Consejo de Ministros Europeo -ahora mismo
no tengo las fechas delante pero es a finales de este mes o principios del
que viene- donde los países van a mostrar ya su primera intención
firme.
Como saben ustedes, en el caso de que hubiera una mayoría clara acaba
siendo casi la decisión de facto que se tome posteriormente. El Parlamento
Europeo va a hacer la primera lectura de la ley en Comisión Iure,
que es donde se está llevando, a primeros de noviembre, el 6 o el
7. Como saben ustedes, si la decisión en esa Comisión fuera
clara, aunque no es vinculante, marca mucho la decisión formal que
se vaya a adoptar; además, hace que empiecen a correr los plazos porque
a partir de la primera lectura, si no estoy equivocado son tres meses para
que el Parlamento se pronuncie en Pleno, con lo cual estaríamos hablando
de que si los plazos van como prevé la Comisión, es decir,
como prevé el proponente de la directiva, podríamos tener decisiones
firmes en enero o febrero, tanto del Parlamento como del Consejo de Ministros
Europeo. Es decir, los plazos que estamos dando son realmente cortos.
Ése es el plazo que puede haber para un debate. Por supuesto, el debate
se puede continuar después de que se apruebe o no la directiva, pero
como ustedes pueden imaginar, un pacto va a ser muy diferente si tenemos
ya una directiva en vigor.
Eso dificulta en general a todas las instituciones interesadas en que haya
un debate. Estoy convencido de que hay muchas de ellas y puede que incluyan
al Gobierno de España, a los partidos aquí representados y
a otros muchos. Estamos ante un problema que quizá sea puramente de
tiempo. Si los plazos que se están siguiendo son los que hay, si nadie
dice: tenemos que esperar, y lo dice con la suficiente fuerza y volumen como
para realmente frenar el proceso, no va a dar tiempo a que tenga lugar ese
debate, se ponga como se ponga.
Por otro lado, en cuanto al debate, tengo la impresión de que se está
llevando entre expertos, pero no se entienden como expertos en la industria
de informática, sino como expertos juristas y en algunos casos economistas.
Por ejemplo, las discusiones que se han mencionado -y que efectivamente son
así- que se están llevando a cabo en Bruselas ahora mismo de
una Comisión que está estudiando la directiva y su impacto,
son discusiones fundamentalmente jurídicas y de técnica de
la directiva, por decirlo en pocas palabras.
Lo que yo echo de menos y es lo que en realidad no está viendo ese
tipo de discusiones -creo que ha habido muchas, probablemente suficientes-
son las que involucren a la parte más interesada en esto, que es la
industria del software: hablo de las empresas, especialmente las pequeñas
y medianas empresas, como de los profesionales.
Yo animo a los senadores aquí presentes a una cosa muy sencilla, y
es que si tienen cualquier conocido en la industria de informática,
bien sea profesional o empresario, le pregunten por esta directiva. Se encontrarán
con la sorpresa de que, en muchos casos, ni siquiera sabe que existe. En
los casos en los que sabe que existe, normalmente ni siquiera sabe si eso
realmente le va a impactar mucho o poco. Probablemente se conseguirá
que digan generalidades del estilo: las patentes son buenas o las patentes
son malas, pero es muy difícil que vaya más allá de
eso y, sin embargo, les va a cambiar el modelo de negocio completamente.
Ése es el debate que yo echo en falta. Se está confeccionando
una legislación a nivel europeo que va a cambiar las reglas de juego
para todo un sector y el sector no se está enterando, salvo personas
muy concretas dentro de ese sector.
Continuando sobre algunos otros temas, en relación al impacto sobre
los países en desarrollo, probablemente ese tipo de cosas van a hacer
que sectores económicos o zonas económicas muy importantes,
como la Unión Europea, tengan serios problemas de competitividad.
Creo que huelga un poco decir el impacto que puede tener sobre países
del Tercer Mundo, donde hoy día no tienen ninguna historia de innovación
o una historia muy corta, y las patentes se las van a encontrar dadas.
Cuando una empresa de cualquiera de esos países trate de producir
software se va a encontrar con que va a tener que licenciar, que es lo que
ha pasado en los países que no tienen tecnología, pero aquí
añadido a la tecnología del software, algo que se consideraba
especialmente interesante para ayudar al desarrollo de muchos países.
Repito, eso, que nos afecta en Europa, donde nuestro nivel tecnológico
es probablemente de los más punteros del mundo, imagínense
ustedes como puede afectar a un país todavía poco desarrollado.
Una pregunta muy interesante que ha surgido es la que se refiere a la situación
en Estados Unidos, es decir, el porqué esto no es un problema en Estados
Unidos o cuál es su situación respecto de las patentes. En
Estados Unidos la costumbre jurídica era, hasta hace unos 15 años,
similar a la europea, momento en que el Tribunal estadounidense de mayor
ámbito con competencia sobre patentes cambió su doctrina. Así
pues, no ha habido un cambio de ley, sino un cambio de doctrina por parte
de los tribunales que ha consistido en empezar a considerar el software como
patentable por varios motivos jurídicos que tienen que ver con la
legislación de Estados Unidos y con sus costumbres jurídicas,
tema en el que no voy a entrar, pues, siendo sincero diré que yo no
soy jurista y en muchos casos ni siquiera lo comprendo en su totalidad. El
caso es que hace unos 15 años se produjo dicho cambio.
El proceso de concesión de patentes dura entre cinco y siete años,
aunque depende muchísimo de las mismas, y a partir de ese cambio en
la forma de ver las cosas todas las empresas, incluidas las grandes, tuvieron
que montar toda una estructura para empezar a pedir patentes de software.
La primera vez que se empiezan a conceder patentes de software en grandes
cantidades desde la Oficina de Patentes de Estados Unidos es a partir de
1998. Ello quiere decir que todavía estamos, Estados Unidos incluido,
empezando a ver el impacto que esto puede tener. Pero hay algunos impactos
que ya son bien conocidos, y he comentado antes un caso, el de eBay, la mayor
casa de subastas en Internet que puede que tenga que cerrar su negocio debido
a una patente en Estados Unidos. Naturalmente eBay no está a favor
de las patentes de software.
Este tema ha preocupado muchísimo a muchas de las empresas .com, y
especialmente a las que han tenido éxito. Es importante que nos demos
cuenta de que una empresa que no haya tenido éxito difícilmente
recibirá una querella por patentes, porque no hay dinero que sacar;
se trata de querellas civiles y lo único que se puede conseguir es
que al final te resarzan por daños y perjuicios. Pero son las empresas
de éxito las que pueden tener problemas. En un momento donde precisamente
éstas están teniendo problemas para sobrevivir en Internet,
pero que gracias a su buen modelo de negocio lo están logrando y se
están diferenciando de las que no lo tienen, nos encontramos con que
las sí tienen un buen modelo de negocio se ven amenazadas por esto
sin que ellos hayan sacado ningún beneficio. Ninguna de estas empresas
ha utilizado ninguna tecnología patentada en tanto en cuanto conocieran
la patente.
Respecto de la pregunta concreta de cuál es la situación en
Estados Unidos debo decir que allí hay un movimiento fuerte en contra
de las patentes de software, aunque no tan fuerte como para cambiar la ley.
No obstante, dependiendo de a quién se le pregunte podrá decir
que dicho movimiento es más o menos fuerte. En mi opinión ellos
están mejor organizados de lo que estamos en Europa, quizá
por su homogeneidad cultural. En cualquier caso hay muchas voces discordantes
respecto de las patentes de software, especialmente en el campo profesional
y también en muchos de los campos de nuevas tecnologías, fundamentalmente
en el campo de lo que podemos denominar .com, aunque como ustedes pueden
imaginar hay muchísimas opiniones y en muchos casos depende incluso
de que la empresa en cuestión haya conseguido o no alguna patente.
Pero, en cualquier caso, la situación en Estados Unidos no está
en absoluto asentada, hay mucha opinión en contra y dependerá
de cómo evolucione, de cómo se muevan los lobbies y también
de cómo se muevan los legisladores.
No obstante, podría dar bastantes referencias tanto de autores, como
de empresarios y otros profesionales estadounidenses que muestran opiniones
absolutamente claras en contra de las patentes de software, hasta el punto
de que muchas veces, cuando buscamos buenos oradores sobre el tema de las
patentes de software en Europa para que hablen, por ejemplo, en Bruselas,
consideramos primero nombres de Estados Unidos, aunque en muchos casos al
final no les llamemos porque aquí también tenemos gente que
puede resolver el tema. Pero quienes mejor conocen el problema y más
acostumbrados están a él porque llevan viviéndolo durante
15 años son los estadounidenses. Así, por ejemplo, hay estudios
del MIT sobre el impacto económico que han causado las patentes de
software en los últimos años en la innovación de la
industria de California contrarios a las patentes en sus resultados; hay
estudios legales sobre el impacto que éstas están teniendo
sobre otras leyes relacionadas con las patentes, etcétera. Pero, repito,
también hay mucha gente a favor de ellas, y esto es indudable, pues
de lo contrario no se mantendría la situación.
Otros asuntos técnicos bastante interesantes son, por ejemplo, el
motivo por el que la EPU está apoyando todo esto. Probablemente eso
habría que preguntárselo a la Oficina Europea de Patentes,
pues lo cierto es que ellos son unos de los promotores fundamentales de la
directiva. A mí personalmente se me escapa cuál pueda ser el
motivo que ellos puedan tener. En principio una de sus atribuciones es aconsejar
sobre la política europea de patentes a nivel institucional. Mi punto
de vista muy personal es que ellos llevan años dando muchas patentes
de software, unas 30.000, patentes que según la Oficina Europea de
Patentes no son de software pero que huelen como ellas, saben como ellas,
tienen su mismo color y son iguales a muchas patentes que se están
dando en Estados Unidos como patentes de software, y es difícil decir
que no lo son. A la EPU le puede resultar muy complicado explicar a los legisladores
cómo es posible que estén dando este tipo de patentes con una
legislación que dice específicamente que en Europa no hay patentes
de software. Su posición será desde luego mucho más
cómoda si empezamos a tener una directiva que dice que sí hay
patentes de software, pero esto no es más que una intuición
personal que por supuesto no ha sido corroborada por ninguna opinión
oficial de la Oficina de Patentes.
¿Quienes están interesados en esta cuestión??? Las multinacionales,
y no sólo las multinacionales, pues antes he mencionado qué
empresas o entidades están interesadas en que haya patentes de software,
y son básicamente cualquier empresa que tenga posibilidad de conseguirlas
y que no esté preocupada porque le pongan querellas por ello, como
son básicamente los fondos de patentes, los centros de investigación
que tratan de rentabilizar su investigación como patentes y no como
productos y las grandes multinacionales. Hay otros actores, pero yo diría
que desde este punto de vista son relativamente menos importantes, y por
supuesto hay un actor que no hay que despreciar y que quizá sea el
más importante: los profesionales que viven alrededor de las patentes.
Es importante darse cuenta de que hasta ahora esta gente ha tenido vedado
en Europa una gran parte de las empresas que no están haciendo ningún
tipo de negocio con ellos porque el software queda fuera del ámbito
de su negocio. El PIB de las tecnologías de la información
es muy grande en Europa, como bien saben ustedes, y todo su PIB queda fuera
de su potencialidad. Si ahora las patentes de software entran, es de prever
una gran actividad y un gran desarrollo en el subsector de los profesionales
dedicados desde un punto de vista técnico a la gestión de patentes,
no sólo por parte de los funcionarios de la Oficina Europea de Patentes,
sino también de todos los juristas que están alrededor y de
las empresas especializadas en aconsejar sobre el tema. En algunos casos
se podría quizá doblar o triplicar la facturación con
gran facilidad, porque, tal y como he comentado antes, se trata de un terreno
muy complejo donde de pronto muchas empresas van a necesitar ayuda. Ello
no quiere decir necesariamente que sea algo bueno o malo, puede que a pesar
de todo fuera perfectamente bueno, pero ésta puede ser una intuición
sobre qué tipo de gente está más interesada en que esta
legislación se apruebe.
Se han planteado otros asuntos también muy interesantes, y quizá
incluso más de detalle, pero que al final están en el corazón
de lo que se está discutiendo. Y debo decir que me alegro mucho de
que me hayan formulado esas preguntas porque no las había introducido
por parecerme un tema demasiado complejo. Me estoy refiriendo al tema de
la tecnicidad de los programas de ordenador. Desde el punto de vista de los
precedentes de legislación europeos eso está en realidad en
el corazón de la discusión jurídica. Y me gustaría
hacer énfasis en ese tema; estamos hablando de la discusión
jurídica, y aquí hago una diferencia. Así, por un lado,
estaría el tema de cómo sería razonable que se hicieran
las cosas desde el punto de vista jurídico, y por otro, como sería
razonable que fuera desde el punto de vista social. Desde mi punto de vista,
como persona no jurista, como ingeniero y como ciudadano pienso que deberíamos
preocuparnos de cuál es al final el balance social, de si las patentes
de software introducen o no ventajas para la sociedad. Si introducen esas
ventajas, e independientemente de que haya o no que cambiar la práctica
jurídica, convendrá legislar en esa línea, de lo contrario
convendrá no hacerlo.
Pero, como digo, por otro lado tenemos el debate jurídico, que se
centra en el concepto de tecnicidad. No voy a entrar al detalle en este tema,
pero sí diré que desde muchos puntos de vista se está
tratando de ampliar la definición clásica de tecnicidad para
introducir a los programas. Los programas de ordenador siempre han estado
fuera del campo de la tecnicidad, y por ello todos los acuerdos europeos
de patentes y todas las legislaciones nacionales los dejaban fuera, pues,
por si acaso había dudas, el legislador consideró oportuno
decir específicamente que eso no era ámbito de la patentabilidad
porque no es de carácter técnico. El argumento, y ésa
es la base de la patente que muy bien ha comentado antes su señoría,
es precisamente la frase donde se viene a decir -aunque no con estas palabras
exactamente- que los Estados miembros asegurarán que se consideran
los programas de ordenador dentro del ámbito de la tecnicidad. Ésa
es, efectivamente, la base para que los programas de ordenador entren dentro
de lo patentable, y ése es también el problema fundamental
que tiene esa propuesta de directiva, porque con un lenguaje técnico
se está diciendo básicamente que no hay razones jurídicas
para decir que los programas no sean patentables.
De hecho hay un ejercicio muy interesante que hemos pedido a nivel europeo
desde FFI??, que es quien está coordinando esta cuestión. Hay
notas de prensa de la Comisión y aclaraciones del Comisario que dicen
que la directiva no está introduciendo patentes de software y que
somos unos alarmistas. Pues bien, nosotros hemos propuesto elegir unas cuantas
patentes que todo el mundo esté de acuerdo en que no son patentes
de software, tanto de Estados Unidos, como de la EPU o de donde sea, para
hacerles un test de acuerdo con lo que se dice en la directiva e incluirlo
como anexo a la misma de forma que pueda sentar precedente, porque es muy
importante darse cuenta de que al final lo que importa no son ni los debates
ni las notas de prensa, sino lo que diga la directiva.
Si eso es así, si realmente la Comisión Europea no tiene ninguna
intención de que los programas entren dentro del ámbito de
lo patentable, inclúyase un apéndice especificando claramente
casos concretos y ejemplos de qué cosas son y no son patentables,
e incluso, de las 30.000 patentes que hemos dicho que consideramos dudosas
como mínimo de ser patentes de software, inclúyase cuáles
de ellas entrarían dentro del ámbito de lo patentable y cuáles
no según la nueva directiva. Probablemente así nos podremos
poner de acuerdo y será mucho más fácil de discutir,
porque podremos ver que de esas 30.000 ninguna entra dentro del ámbito
de lo patentable y entonces estaremos completamente de acuerdo, o podremos
ver que entran las 30.000 y entonces tendremos un problema porque además
nos están intentando engañar. Por supuesto, como no se ha avenido
nadie hasta ahora a hacer eso es difícil asegurar que sea una situación
o la otra.
En esta habitación hay varios firmantes de una propuesta de FFI ??
que precisamente pide eso: pide, entre otras cosas, la retirada de la directiva
actual, su estudio detallado y que cualquier directiva incluya un anexo técnico
donde se haga una comparación con ciertas patentes y con ciertas situaciones
para que quede absolutamente claro, por ejemplo, cuando el eurodiputado va
a votar, qué cosas están incluidas y qué cosas no están
incluidas dentro de ella. De hecho yo les animo a ustedes personalmente y
como partidos a adherirse a esto si consideran que esa clarificación
es importante, independientemente, repito, de su posición personal
o como grupo con respecto del tema general de la patentabilidad del software.
Para terminar, respecto de algunas patentes concretas y algunos ejemplos
concretos muy interesantes que también se han comentado, por ejemplo,
la patente del XOR, ¿sería patentable con la legislación
actual? En España dice claramente: Los programas de ordenador no son
patentables -punto-. En el Convenio europeo la cosa podría estar un
poco más ambigua porque dice: Los programas de ordenador no son patentables
como tales. Ese "como tales" se introdujo en el año 1973 por clarificación;
en el año 2002 se lee de muchas maneras y la Comunidad, interesada
en que haya patentes de software, parece querer decir que programas de ordenador
como tales no son los programas de ordenador, son otra cosa, y parece querer
decir que ese artículo no excluye a los programas de ordenador, pero
esa es otra situación. En la traducción al castellano en nuestra
legislación no hay ninguna coletilla, ninguna cosa, dice específicamente:
Los programas de ordenador no son patentables -lo puede leer cualquiera de
ustedes-.
Respondiendo a una pregunta concreta, la situación actual de la legislación
española podría ser perfectamente lógica, perfectamente
razonable y si hiciera falta alguna clarificación podía ir
en la misma línea que he comentado -con un anexo técnico donde
se explique concretamente qué cosas no lo son-, pero como dice específicamente
"Los programas de ordenador no son patentables", probablemente no se presente
esa cuestión. Desde ese punto de vista también es difícil
decir que esa ley necesita clarificación, que es uno de los argumentos
para tener directiva. Por otro lado, como esa ley es el resultado de la trasposición
de un convenio es prácticamente lo que se dice en todos los países
de Europa, con pequeñas diferencias semánticas debidas a la
traducción.
En general, y para resumir todo lo que he comentado, aparte de las gracias
que les reitero y de alegrarme mucho del nivel de conocimiento que tienen,
dense cuenta de que no es un asunto técnico, no es un asunto de detalle,
no es algo que tenga que ver simplemente con "Bueno, vamos a armonizar o
vamos a clarificar la situación". Estamos hablando de un cambio de
legislación muy grande, que si no lo fuera, si la Comisión
simplemente está proponiendo unos detalles, que lo clarifique y que
quede como parte de la legislación que proponga para que eso tenga
después fuerza de ley. Yo creo que ustedes están en la posición
de, cómo mínimo, pedir esas clarificaciones, y por el futuro
de la innovación europea, por el futuro de las tecnologías
de la información en Europa, probablemente sería conveniente
que lo hicieran, independientemente, repito, de que al final sus grupos o
ustedes personalmente se posicionen a favor o en contra de las patentes de
software. Hoy día, tal como se está proponiendo en Bruselas,
el asunto es de todo menos claro, convendría como mínimo clarificarlo,
como segundo paso discutirlo a nivel europeo en toda la sociedad, no solamente
en los ámbitos técnicos jurídicos, sino en toda la sociedad
que se va a ver afectada por ello y, como tercer paso, desde mi punto de
vista la conclusión lógica será : No queremos patentes
de software, nos parece interesante la situación actual, eso nos va
a dar más competitividad, dejemos que Estados Unidos cambie su legislación
cuando ellos quieran.
Muchas gracias.
La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, profesor González Barahona.
No sé si algún senador quiere intervenir (Pausa.) Gracias.
Yo creo que usted, como profesor, nos ha dado una lección magistral
y aunque muchos seamos bastante legos en el asunto lo hemos entendido bastante
bien. Le doy de nuevo las gracias por estar en la Comisión, por todas
las explicaciones que nos ha dado y sabe que nos tiene para mandarnos documentación
o para lo que crea conveniente.
Sin más asuntos que tratar, se levanta la sesión.
Eran las catorce horas y diez minutos.